La enseñanza de Buda
se refiere fundamentalmente
a la realidad de la vida.
Es vasta y profunda, y capaz
de responder a las expectativas
sinceras
de todos los hombres en su
búsqueda de la verdad..
Sin duda alguna Occidente ha
experimentado en este siglo
el desarrollo más espectacular
y asombroso de la ciencia y
la técnica que ha visto
la humanidad, empalideciendo
el recuerdo de los descubrimientos
anteriores.
Sin embargo, mientras disponemos
de toda esta tecnología
para escudriñar gran
parte del universo material,
desde las sustancias atómicas
hasta las inmensas constelaciones,
nuestro espíritu, nuestra
mente, ha permanecido impenetrable,
velada por el completo desconocimiento
de aquello que nos es más
íntimo. ¿Quién
comprende qué es realmente
su mente? ¿Quién
ha realizado la naturaleza última
de su propia identidad?
Por supuesto que la ciencia
y la tecnología han proporcionado
un relativo bienestar físico
a determinadas franjas del mundo.
pero paralelamente, como queriendo
contradecir los hechos, en esos
mismos lugares surgen todo tipo
de conflictos y los seres se
ven sumergidos en todo tipo
de tribulaciones. Aparentemente,
en su eterna búsqueda
de la felicidad, el hombre no
ha sabido o no ha querido reconocer
la causa del conflicto.
El descontento y la insatisfacción
interior, siguen apareciendo
como un amargo torrente que
atraviesa la vida de los seres.
Entonces ¿cuál
es la causa de este pesar? Todo
tipo de sufrimientos surgen
de una mente colmada de pensamientos
y emociones contradictorios
y conflictivos.
Buda enseñó que
todos los seres, por el sólo
hecho de ser conscientes, poseen
el potencial, la esencia, la
causa de la experiencia del
Despertar. Buda quiere decir,
exactamente, “Despierto”.
El reconocimiento de la “la
naturaleza esencial de nuestra
mente iluminada” o Tathagata-garbha
es el más eficaz de los
remedios. Un individuo que alcanza
tal realización trasciende
todo sufrimiento; al mismo tiempo
se abre a una visión
distinta y auténtica
del mundo y de los seres, y
de su estrecha interdependencia
revelando la forma más
profunda de amor y compasión.
Como lo expresa muy claramente
el Muy Venerable Kalu Rinpoche:
“Tener
tan sólo una comprensión
teórica del Dharma, de
las enseñanzas de Buda,
o de cualquier otra tradición,
y realizar efectivamente la
naturaleza de la propia mente,
son dos cosas profundamente
diferentes. Un individuo realizado,
incluso fuera del ámbito
formal de una determinada tradición
espiritual, y viviendo en el
mundo ordinario, ejercerá
una influencia extraordinariamente
benéfica, generando bienestar
y armonía a su alrededor”.
Las
tradiciones espirituales sólo
cobran valor y vida a través
de la experiencia de esos seres
realizados, cualquiera sea su
sexo y condición social.
En la tradición budista,
esta experiencia es aún
más decisiva, pues constituye
el corazón y el objetivo
de todas sus instrucciones.
La
gran variedad de enseñanzas
que Buda ha dado para el beneficio
de los seres se hallan contenidas
en los Tres Vehículos
o enfoques progresivos llamados:
Hinayana, Mahayana y Vajrayana.
Es en alguna de estas formas
que el Dharma se difundió
en todo el mundo. Cualquiera
sea el abordaje, se trata de
trascender la influencia de
la mente habitual o samsárica,
arraigada en las ambiciones
del ego y en el interés
exclusivamente personal. La
fijación en un “yo”,
como una entidad permanente
y existente en sí, es
el origen de todas las pasiones
que agitan nuestra mente; el
placer, el desagrado, la indiferencia,
los estados de conciencia exaltados
o inferiores, y todos los condicionamientos
propios de las existencias cíclicas.
Los tres ciclos de enseñanzas
y prácticas poseen una
armonía interna y una
progresión entre sí
que los hace complementarios.
Posibilitan los medios para
abandonar completamente la concepción
y el apego a una existencia
autónoma, tanto del “yo”,
como de su proyección,
el mundo fenoménico.
Toda la manifestación
no es más que el despliegue
de la ley del karma y de su
interdependencia; existe una
estrecha relación entre
todos los seres y todas las
cosas.
Vajrayana:
El sendero de Diamante o el
descubrimiento de la pureza
interior
Buda
impartió el tercer Ciclo
de enseñanzas llamado
"La exposición del
Dharma según la perfecta
explicación", principalmente
en Vaisali. Esta enseñanza
se considera perfecta porque
no sólo expone la teoría
de la Vacuidad-Sunyata sino
que muestra también su
aspecto dinámico, es
decir la luminosidad. Este tercer
Ciclo habla de la vacuidad y
de Tathagata-garbha, la naturaleza
luminosa de Buda que poseen
todos los seres, y la que están
en condiciones de descubrir
practicando el Dharma.
Las
enseñanzas de Buda relacionadas
al Hinayana y al Mahayana son
comunes a casi todas las escuelas
de Budismo, es el Dharma fundamental.
El Vajrayana reposa sobre la
misma base que el Mahayana,
al que pertenece, pero se caracteriza
por la variedad de "medios
hábiles" que utiliza.
Las
enseñanzas del Mahayana
se basan en los Sutras, las
del Vajrayana se fundan en textos
especiales llamados Tantras.
El objetivo de todas las enseñanzas
es el mismo, pero su perspectiva,
sus medios prácticos
y su eficacia varían.
El
Buda enseñó deliberadamente
estos dos Ciclos en una forma
progresiva que permite a los
practicantes desarrollar su
comprensión, apoyándose
en las diferentes enseñanzas.
Por eso, la unión de
Sutra y Tantra es la que posibilita
el mejor abordaje del Dharma,
y es importante no separarlos
en ningún caso.
Basándose
en los Sutras, el practicante
puede adquirir la comprensión
de la verdadera naturaleza de
los fenómenos, y practicando
los Tantras, poseerá
los "medios hábiles"
que le permitirán realizar
todos los objetivos.
Los
Budas transmiten diferentes
enseñanzas, que son el
antídoto contra el "veneno"
de las emociones perturbadoras
que afligen la mente de los
seres.
¿Qué
es el Tantra budista?
Algunas
veces, el sentido del término
Tantra ha sufrido en Occidente
una serie de interpretaciones
erróneas, tratemos de
aclarar este punto.
El
objetivo del Tantra, así
como el de las otras enseñanzas
de Buda, es mostrar el camino
y proporcionar los medios para
alcanzar la Iluminación.
Pero veremos que la perspectiva
del Tantra para obtener este
resultado es diferente. En lugar
de aspirar al estado iluminado,
el enfoque tántrico se
ocupa de la "continuidad"
de la mente despierta, en todas
las situaciones de la vida.
El
término Tantra es una
palabra sánscrita, que
en Tibetano se dice gyu, y literalmente
quiere decir "continuo".
Da la idea de un torrente de
montaña que es siempre
constante y continuo. En este
caso, gyu se refiere a la mente,
cuyo fluir constante se dirige
de la ignorancia al Despertar.
La
enseñanza de los Tantras
sigue una progresión
a través de la cual el
aspirante es guiado desde un
nivel, en donde puede recibir
mayor o menor cantidad de instrucciones,
hasta el logro de la libertad
absoluta de la realización
última. Por lo tanto,
cuando hablamos de Tantra, no
nos referimos a una situación
fija, sino más bien a
un proceso de desarrollo interior
en el cual la práctica
espiritual es un movimiento
continuo.
El
practicante debe comenzar por
el principio, tomando conciencia
de la importancia trascendente
que tiene disciplinar su propia
mente. Cuando se familiariza
con la práctica, comienza
a trascender el concepto de
un "yo" como algo
fijo y estable. Desarrolla las
prácticas preliminares
propias del Vajrayana. Madura
su continuo mental al recibir
las iniciaciones (tib. wangkur),
y libera su mente por las explicaciones
(tib. tri). De esta manera progresiva
puede llegar rápidamente
a la liberación.
Por
lo tanto, dentro de las prácticas
tántricas del Vajrayana,
es importante tener siempre
presente la progresión
de las enseñanzas: el
aspecto del Hinayana a través
de un comportamiento justo;
el aspecto del Mahayana a través
del amor y la compasión
hacia todos los seres; y los
aspectos particulares del Vajrayana
y sus medios hábiles.
De esta manera, toda la enseñanza
y la práctica del Buda-Dharma
puede ser considerada Tantra,
es decir una continuidad.
El
Refugio en las Tres Joyas
Hace
más de 2500 años
que Buda Sakyamuni realizó
el supremo Despertar, la Iluminación,
y predicó a sus discípulos
el Santo Dharma, sus enseñanzas.
Como
no hemos tenido la buena fortuna
de escuchar las enseñanzas
directamente de él, dependemos
de un Linaje ininterrumpido
de Maestros realizados y discípulos,
como soporte para convertirnos
en practicantes budistas. El
propósito de esto es
alcanzar la Liberación
del ciclo de renacimientos,
el samsara, poner fin al sufrimiento,
y obtener el completo Despertar
para beneficiar a todos los
seres sensibles.
Buda
es un Refugio, pues aunque al
comienzo de su búsqueda
espiritual era una persona común
como cualquiera de nosotros,
debido a su clara motivación
y a su firme determinación,
pudo alcanzar la más
alta realización espiritual
para el bien de todos los seres.
El
Dharma es la "Verdad de
la Cesación" de
todas las emociones perturbadoras,
y enseña la "Noble
Verdad del Camino" que
es el antídoto para esas
pasiones. Este Dharma permanece
vivo en el continuo mental de
aquellos que han realizado la
verdadera naturaleza de los
fenómenos. Dado que dependemos
del Dharma para alcanzar la
liberación, éste
es el Refugio último.
La
Sangha, la Congregación,
es como un amigo confiable que
ha alcanzado la liberación
del ciclo de las existencias,
y de cuyo ejemplo y soporte
dependen los practicantes en
su búsqueda del Despertar.
El
Refugio tiene un sentido de
"protección".
Tomar refugio es establecerse
bajo una protección.
¿Y para qué tomamos
refugio? Para protegernos del
sufrimiento.
Tomar
Refugio
Cuando
el aspirante, luego de haber
reflexionado en las cualidades
de la Triple Joya, desea practicar
formalmente la enseñanza
de Buda, toma Refugio. Este
es el compromiso espiritual
inicial que se efectúa
sobre la base de la confianza.
La
toma de Refugio establece una
conexión espiritual,
que por un lado nos protege
de los temores, de los miedos
del ciclo de las existencias
condicionadas y de los obstáculos,
en esta vida, en el momento
de la muerte y hasta el Despertar.
Y por otro lado nos conduce
hacia la Iluminación,
mostrándonos el camino
y guiándonos en él.
Tomar Refugio hasta el Despertar,
junto con todos los seres, es
la entrada en el Sendero de
Buda; es el fundamento del Dharma.
Cuando
tomamos Refugio, lo hacemos: